LOS MUERTITOS (cuento)

lunes, 25 de febrero de 2013 · Posted in , ,

Elizabeth Lino Cornejo

Cuando era niño mi abuelo nos llevaba al colegio en su “auto de trabajo”. A mis hermanos y a mí nos parecía fascinante poder viajar en un coche espacioso y largo. Íbamos muy cómodos, tumbados, tirados de barriga, con las piernas estiradas y descansadas, exagerábamos la sacudida que producía el auto al frenar. La alegría y la bulla eran incontrolables. 

Lo que nos restaba el entusiasmo de aquellas mañanas de diversión, era la llegada al colegio. No por el hecho de llegar a nuestro lugar de destino, sino por que ininterrumpidamente todos los días, la gente se quedaba observando a mi abuelo y a su gran coche. Nos miraban con desconcierto y risas tontas cuando descendíamos por la puerta trasera.“Los muertitos”, nos llamaban algunos muchachos malcriados. Presurosos nos peinábamos los cabellos con los dedos, mientras el abuelo, imperturbable, acomodaba nuestros uniformes. Luego de dejarnos en la puerta del colegio él partía al trabajo con su auto solemne. Pasado el medio día venía a buscarnos y nuevamente nos subía a su coche largo y espacioso, entonces, regresaban la diversión y las carcajadas. 

 *** 

Mañana será el entierro de mi abuelo. Después de numerosas sucesiones fui yo el que se quedó a cargo de la funeraria que con el tiempo llegó a administrar. Mañana lo subiremos a un coche, espacioso y largo, a una carroza fúnebre igualita y tan solemne como aquella en la que nos subía todas las mañanas para llevarnos al colegio.

Colectivo "Salvemos Lima" pide conservación de Casa Hacienda San Agustín (Callao)

Bajo la iniciativa del "Colectivo Salvemos Lima", colectivo que promueve la conservación y uso adecuado del patrimonio, se está circulando una carta dirigida a los ministros de Cultura, Luis Peirano Falconí y de Transportes y Comunicaciones Carlos Paredes Rodriguez solicitando al conservación de lo que fuera la Casa Hacienda san Agustín. La Casa que fue propiedad de la familia Prado estaba ubicada entre las chacras del Valle Bocanegra, y en la parte central de lo que fuera El Asentamiento Humano El Ayllu. 
Si bien gran parte de la población de "El Ayllu" ya ha sido trasladad, las viviendas demolidas y las chacras convertidas en polvo, se ha logrado detener la demolición de la Casa Hacienda que estaba programada para el día miércoles 30 de enero. Con la política de "modernización y desarrollo" que se vive en el país, quien sabe que es lo que se pueda lograr, en todo caso, no hay peor trámite que el que no se hace.  

Pueden adherirse al petitorio de la carta desde la cuenta de facebook del Colectivo Salvemos Lima AQUI o escribiendo al correo: salvemoslima@live.com


Lima, 30 de enero de 2013 

Señor LUIS PEIRANO FALCONÍ 
Ministro de Cultura 

Señor CARLOS PAREDES RODRÍGUEZ 
Ministro de Transportes y Comunicaciones 

Los abajo firmantes, ciudadanos identificados con la protección y difusión del patrimonio cultural de Lima, queremos expresar nuestra preocupación por la situación de la Casa Hacienda San Agustín, importante ejemplo de arquitectura del siglo XIX, cuya demolición ha sido anunciada, para dar paso a las nuevas pistas del Aeropuerto Jorge Chávez. La Casa Hacienda se encuentra dentro del asentamiento humano El Ayllu, que el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones ha expropiado para la ampliación del aeropuerto. 

Consideramos que se debe evitar la destrucción de la Casa Hacienda, dado su evidente valor histórico y cultural: la hacienda San Agustín se remonta a finales del siglo XVII cuando la orden agustina elige el valle de Bocanegra, Callao, para erigir su hacienda conventual. Durante la República pasó a manos de la familia Prado y luego de la Reforma Agraria fue entregada a campesinos predominantemente de origen nikkei. 

Sabemos que hace varios años el Instituto Nacional de Cultura decidió no declarar Patrimonio Cultural de la Nación a la Casa Hacienda, al parecer que debido a algunas alteraciones que ha sufrido en las últimas décadas, especialmente cuando funcionó temporalmente como escuela para los hijos de los campesinos, pero consideramos que las modificaciones no han desnaturalizado la estructura de este inmueble histórico. Por otro lado, ninguna carta internacional de conservación de inmuebles dispone que para proteger un monumento, éste se haya mantenido intacto. Por el contrario, las cartas defienden y protegen la evolución histórica y artística del patrimonio. 

Sabiendo que las obras de ampliación del aeropuerto deben proseguir, proponemos, señores Ministros, que en el caso no pueda mantenerse en el mismo lugar, la Casa Hacienda San Agustín sea trasladada a otro lugar y sea convertida en museo.

La Parada, mistura de luchas y sueños

viernes, 25 de enero de 2013 · Posted in , , , , , ,

Publicado en el suplemento Dominical de El Comercio
Domingo 20 de enero de 2013

Elizabeth Lino Cornejo

Te conocí vendiendo ají en La Parada 

A pocos metros de la puerta de ingreso de lo que hasta hace poco fue el mercado mayorista N° 1 de La Parada, aun están en una gruta Santa Rosa y San Martín, un nacimiento y dos cuadros pequeños del Señor Cautivo de Ayabaca, esperando seguramente la partida final y la transformación total de este espacio. Ya casi todos los puestos están vacíos, y a pesar que son cerca de las cuatro de la tarde aún hay actividad comercial, se ven apilados sacos de papas, cebollas y limones, niños jugando alrededor, hombres y mujeres descansando y guardando la mercadería. El mercado mayorista está poco a poco dejando de tener la presencia imponente que tuvo hace unos pocos meses, presencia que creció a lo largo de los últimos cincuenta años convirtiéndose en el corazón de un espacio que fue (y aun lo es) punto de llegada y de inicio de una nueva vida en Lima, la ciudad capital. 

El Mercado Mayorista no solo fue el terminal de un largo viaje de frutas y verduras de lo más variadas, sino también de un gran movimiento poblacional. Dicho mercado tenía su propio sistema, el que se construyó desde una diversidad de formas de compra, venta y relaciones diversas, a la usanza de los diferentes pueblos y comunidades del Perú; sistema al que ahora, le toca reinventarse debido a su traslado. Pero la actividad comercial no se ha limitado a dicho recinto, este se expandió a lo largo de las calles, una mistura de colores, sabores, olores, rostros, sonidos, sombreros, carretas y carretillas; bocinas de combis y autos que salen desde los incontables puestos de hierbas, comida, verdura fresca, utensilios de plástico, ropa, cebos de culebras, cartas de tarot, juegos para niños, música y una infinidad de productos que cubren las más insospechadas necesidades. Lugar que parece infinito y que se alimenta además con la llegada de cada vida y de cada sueño cargado, si no en un camión, en una carreta, en una maleta o un quipe desde lugares cuyos nombres casi no se conocen en esta ciudad. 

Yo era cargador de un viejo camión que ahí trabajaba

Desde donde se mire, La Parada es un espacio estigmatizado por la violencia y el mundo del hampa. Se han tejido diversos discursos para deslegitimar la cultura de este lugar, por la procedencia de quienes lo habitan, por las necesidades que solo este espacio ha sabido cubrir, por los sistemas “no modernos” utilizados en él, y sin duda por la presencia innegable de cierto grado de violencia. Se lo ha reducido a un espacio de robo y delincuencia generalizada, pero La Parada en cada rincón, en cada puesto en cada moneda, en cada carretilla es sobre todo una muestra de tesón y lucha por enfrentarse a la vida, por sobrevivirla y escalar desde las posiciones menos privilegiadas a una vida digna que sea capaz de dar bienestar a cada uno los miembros de las familias que lo habitan.

A finales de los años 60 el antropólogo norteamericano Richard Patch publicó un estudio sobre La Parada, desde su observación y las historias de vida que pudo conocer a través de la mediación de algunas personas con más facilidad de convivencia en el lugar; describe las dificultades y retos para la inserción del poblador migrante en Lima, el idioma, la diferencia de clases, los criterios raciales y el proceso de asimilación. Parte de su primera conclusión anota, “…trabajan duro y parejo en las tareas que han escogido. Consideran que el individuo y su familia pueden alcanzar el éxito a través de sus propios esfuerzos, y son capaces de responsabilizarse a sí mismos y no al destino por el fracaso. Existe una gama notable de sentido empresarial, con perspectivas limitadas por la falta de oportunidad pero impresionante por el grado de imaginación que se le dedica”. A estos hombres y mujeres hoy se les llama “emprendedores”. 

Vamos por un caldo de gallina

Muy temprano por la mañana, apenas el sol está dando la cara, las carretas de desayuno toman el lugar. Los platos humeantes de caldo de cabeza y mote pasan por las manos callosas de los cargadores que están a la espera de los camiones. La radio está sonando, es huayno o cumbia que se confunde con el vocerío de la gente. En el chifa de Avelino, este les cuenta a sus amigos del periplo de su padre desde la China hasta llegar a La Parada. Más tarde, cuando los vendedores de todo y de nada toman la calle, la gente se agolpa frente a un hombre quien enciende un trozo de tela y luego de apagarlo lo muestra incólume, asegurándose de esta forma la venta de unos cuantos metros. Otro hombre desciende de un auto y con un paquete de camisas se dirige a un bazar cercano, un niño- seguramente su hijo- se ha quedado en el vehículo y unos jovenzuelos le han sustraído un sobre por una de las ventanas; los ve desaparecer detrás de un puesto de hierbas y flores, detrás de un cartel que dice, “curandera: pactada con el sol y la luna, la noche y el mar”.

Silveria Tufino mártir de Rancas y las guardinas de las lagunas de Cajamarca

miércoles, 23 de enero de 2013 · Posted in , , , , ,

El dos de mayo de 1960 en la pampas de Huayllacancha (Rancas- Pasco) perdió la vida una mujer llamada Silveria Tufino Herrera, cuando su comunidad defendía sus terrenos, los cuales habían sido usurpados por la hacendada Cerro de Pasco Corporation. El ejercito peruano se apostó en el lugar para desalojarlos. Un efectivo militar le disparó en la barriga, pero ya antes le habían destrozado la mano, sangrante llegó al hospital de Cerro de Pasco donde falleció. 
Silveria era madre soltera y dejó en la orfandad a varios niños. Su coraje y resistencia no fueron del gusto del cobarde militar (quien nunca fue juzgado) cuando ella le increpaba que esas tierras le pertenecía a su comunidad y no tenían porque desalojarlos. Silveria no tenía ganado de su propiedad sino que pastaba animales de otros vecinos, pero entendía que luchar por su tierra, era luchar no solo para que el ganado que ella pastoreaba pudiera tener pasto de buena calidad sino que resistir al abuso significaría que su comunidad pudiera recuperar las tierras que les pertenecían y no a los hacendados extranjeros que chantajeaban y abusaban de los comuneros y comuneras; y que oh! contradicción el Estado peruano amparaba. 
Estaban hartos de los rompepatas que colocaban para perjudicar a sus animales que buscando pasto fresco cruzaban las mallas que habían colocado para mantenerlos alejados, hartos de los abusos de los que eran víctimas para recuperar dicho ganado.

La historia no para de repetirse ¿porqué?. Las mujeres no han caminado, nunca detrás de nadie, han liderado y han puesto el hombro en esta lucha que pareciera nuca acabar. Ayer fueron las mujeres de Rancas, Silveria Tufino, Vicenta Suarez Josefina Oscáteguí, María Jurado y tantas otras que hoy viven y dan testimonio del abuso y la injusticia vivida entonces. 
HOY son nuestras mujeres de CAJAMARCA, seguras de lo que conocen y lo que necesitan, firmes en la lucha y en la RESISTENCIA alzan su voz y están presentes, por la tierra, el agua, la vida y la dignidad...desde la historia, desde "el pasado, que no es algo anterior al presente sino una dimensión interior de este. No está atrás sino adentro" (VICH 2004). Desde ese pasado las mujeres siguen presentes y el espíritu, garra y coraje de la mujer ranqueña se refleja en la fuerza y temple de la mujer cajamarquina...


Publicado el lunes, 30 de abril de 2012 AQUI· 
Más sobre la comunidad de Rancas: http://sanantonioderancas.blogspot.com/
Sobre Cajamarca y el proyecto Conga: http://minacorrupta.wordpress.com/

La despedida a El Ayllu en la Ex hacienda San Agustín

El Ayllu - Ex hacienda San Agustín Domingo 11 de noviembre de 2007 Presentación del libro "Oía mentar la hacienda San Agustín

En noviembre del año 2007 presentamos en la Ex Hacienda San Agustín - "El Ayllu", el libro Oía mentar la hacienda San Agustín, ganador del premio iberoamericano Andrés Bello, en la categoría Memoria Oral (2006). Un proyecto que nació en las aulas universitarias sanmarquinas bajo la asesoría, entusiasmo y férrea confianza del profesor Manuel Larrú Salazar. Hicimos la presentación del libro en la misma hacienda con el deseo de compartir la alegría de la materialización de dicho proyecto. 
El profesor Manuel Larrú nos había comentado durante el seminario de literaturas quechuas y orales, de la problemática de este lugar, él había llegado a San Agustín por las referencias que le dieron en un pequeño mercado cercano a esta; las flores, ajos, apios y rabanitos que allí se vendían salía de las chacras que circundaban a El Ayllu. Le habían contado que había una confluencia de diversas poblaciones, hijos de migrantes japoneses, migrantes andinos, los nacidos en este lugar y población afroperuana; toda esta población estaba pendiente de un traslado por la ampliación del aeropuerto Jorge Chávez, el que no sabían cuando ocurría. Mas adelante el proyecto del curso se convirtió en un proyecto más sólido, desde las dudas, la inexperiencia, pero con el deseo de contar, a través de las propias voces de los pobladores, la vida en este lugar. Desde entonces supimos de la partida de Melchor, un anciano que en su juventud había trabajado en el servicio de la casa hacienda. Luego partió la Srta. Juanita, quien jamás perdió el porte ni la compostura aun estando en cuidados intensivos, también se fue Don Juan Yara, el hombre de semblante sereno. Ellos se fueron sin ver la real desaparición de ese lugar donde habían pasado sus vidas. 

La Sra. Rosa Dasilva me contó una vez recordando a Juan Yara, " el decía que el día que nos vayamos, todos vamos a hacer una gran fiesta". Hoy domingo 13 de enero de 2013 hay una fiesta en El Ayllu, pero no están ya todos sus pobladores, las chacras han desaparecido y son solo tierra seca, las paredes caídas de las pequeñas casas tienen la inscripción en azul que dice "MTC". Hoy toca una orquesta de salsa bajo el insoportable sol, algunos de los vecinos que ya se han mudado visitan El Ayllu para reencontrarse por última vez en este espacio. Hoy el santo del pueblo San Agustín, acompañado de Santa Rosa han hecho un recorrido de despedida por el pueblo, adelante iba el madero verde cargado por jóvenes mujeres, habían altares, alfombras de flores, bailó por última vez el atajo de negritos de la Sra. Maruja.
He visto al santo y a su gente recorrer las calles en tres momentos que no olvidaré nunca: el primero en una de sus fiestas tradicionales en agosto, saliendo de la misa y entregándose a la polvorientas calles entre sahumadores y vendedores de comida. El segundo, un recorrido recreado para la filmación del programa Costumbres, entonces parecía que el pueblo entero había enloquecido de emoción ante las cámaras, el santo recorrió las calles al compás de la banda y del jolgorio de la gente que llevaba el anda en un movimiento festivo que no había visto antes, casi, casi el Santo bailaba alegre porque saldría en televisión. El tercero, el día de hoy, el santo recorriendo casas derruidas, en ausencia de flores y vegetación en su recorrido final, hasta su rostro tieso de yeso antiguo parecía entristecido. 

Comienza una nueva vida para todos, aquella incertidumbre por la partida y los supuestos e historias sobre su destino, que oímos desde que llegamos han llegado a otro punto, a ese nuevo comienzo. La Sra. Norma Gálvez me decía hoy que los arboles frente a la casa hacienda están con semblante distinto, "uno ha florecido y el otro está seco".... así está San Agustín entre alegrías y nostalgias, entre adioses y nuevos rumbos. Ha llegado la hora de partir, ya este sitio no le pertenece más su gente, dentro de poco el cemento poblará el lugar para hospedar los hangares y las llantas de los aviones.

Oía mentar la hacienda San Agustín, es un libro que contiene historias de vida, testimonios sobre este lugar, la incertidumbre del desalojo, las costumbres del lugar y las que viajaron con la gente que se asentó en dicho lugar. Es un homenaje a la memoria, al recuerdo y la vida.

Elizabeth Lino Cornejo. Con la tecnología de Blogger.