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La última salida del Santo en "El Ayllu"

Todos decían que un día "El Ayllu" no existiría más, que tendrían que mudarse porque el aeropuerto Jorge Chávez necesitaba una nueva pista de aterrizaje. Nadie sabía cuando sucedería aquello... En enero de 2013, días previos al desalojo, antes de despedirse y dejar atrás las casas y las chacras el pueblo y la hermandad de San Agustín sacaron por última vez al Santo Patrono a recorrer sus calles. 

El año 2000 se dio inicio al proyecto de remodelación y ampliación del aeropuerto internacional Jorge Chavez (Callao-Perú). El AA.HH "El Ayllu" se ubicaba en los terrenos de lo que fue la Hacienda San Agustín, en el valle de Bocanegra. Con la ampliación del aeropuerto la población fue trasladada y los extensos campos de cultivo erradicados.



Colectivo "Salvemos Lima" pide conservación de Casa Hacienda San Agustín (Callao)

Bajo la iniciativa del "Colectivo Salvemos Lima", colectivo que promueve la conservación y uso adecuado del patrimonio, se está circulando una carta dirigida a los ministros de Cultura, Luis Peirano Falconí y de Transportes y Comunicaciones Carlos Paredes Rodriguez solicitando al conservación de lo que fuera la Casa Hacienda san Agustín. La Casa que fue propiedad de la familia Prado estaba ubicada entre las chacras del Valle Bocanegra, y en la parte central de lo que fuera El Asentamiento Humano El Ayllu. 
Si bien gran parte de la población de "El Ayllu" ya ha sido trasladad, las viviendas demolidas y las chacras convertidas en polvo, se ha logrado detener la demolición de la Casa Hacienda que estaba programada para el día miércoles 30 de enero. Con la política de "modernización y desarrollo" que se vive en el país, quien sabe que es lo que se pueda lograr, en todo caso, no hay peor trámite que el que no se hace.  

Pueden adherirse al petitorio de la carta desde la cuenta de facebook del Colectivo Salvemos Lima AQUI o escribiendo al correo: salvemoslima@live.com


Lima, 30 de enero de 2013 

Señor LUIS PEIRANO FALCONÍ 
Ministro de Cultura 

Señor CARLOS PAREDES RODRÍGUEZ 
Ministro de Transportes y Comunicaciones 

Los abajo firmantes, ciudadanos identificados con la protección y difusión del patrimonio cultural de Lima, queremos expresar nuestra preocupación por la situación de la Casa Hacienda San Agustín, importante ejemplo de arquitectura del siglo XIX, cuya demolición ha sido anunciada, para dar paso a las nuevas pistas del Aeropuerto Jorge Chávez. La Casa Hacienda se encuentra dentro del asentamiento humano El Ayllu, que el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones ha expropiado para la ampliación del aeropuerto. 

Consideramos que se debe evitar la destrucción de la Casa Hacienda, dado su evidente valor histórico y cultural: la hacienda San Agustín se remonta a finales del siglo XVII cuando la orden agustina elige el valle de Bocanegra, Callao, para erigir su hacienda conventual. Durante la República pasó a manos de la familia Prado y luego de la Reforma Agraria fue entregada a campesinos predominantemente de origen nikkei. 

Sabemos que hace varios años el Instituto Nacional de Cultura decidió no declarar Patrimonio Cultural de la Nación a la Casa Hacienda, al parecer que debido a algunas alteraciones que ha sufrido en las últimas décadas, especialmente cuando funcionó temporalmente como escuela para los hijos de los campesinos, pero consideramos que las modificaciones no han desnaturalizado la estructura de este inmueble histórico. Por otro lado, ninguna carta internacional de conservación de inmuebles dispone que para proteger un monumento, éste se haya mantenido intacto. Por el contrario, las cartas defienden y protegen la evolución histórica y artística del patrimonio. 

Sabiendo que las obras de ampliación del aeropuerto deben proseguir, proponemos, señores Ministros, que en el caso no pueda mantenerse en el mismo lugar, la Casa Hacienda San Agustín sea trasladada a otro lugar y sea convertida en museo.

La despedida a El Ayllu en la Ex hacienda San Agustín

El Ayllu - Ex hacienda San Agustín Domingo 11 de noviembre de 2007 Presentación del libro "Oía mentar la hacienda San Agustín

En noviembre del año 2007 presentamos en la Ex Hacienda San Agustín - "El Ayllu", el libro Oía mentar la hacienda San Agustín, ganador del premio iberoamericano Andrés Bello, en la categoría Memoria Oral (2006). Un proyecto que nació en las aulas universitarias sanmarquinas bajo la asesoría, entusiasmo y férrea confianza del profesor Manuel Larrú Salazar. Hicimos la presentación del libro en la misma hacienda con el deseo de compartir la alegría de la materialización de dicho proyecto. 
El profesor Manuel Larrú nos había comentado durante el seminario de literaturas quechuas y orales, de la problemática de este lugar, él había llegado a San Agustín por las referencias que le dieron en un pequeño mercado cercano a esta; las flores, ajos, apios y rabanitos que allí se vendían salía de las chacras que circundaban a El Ayllu. Le habían contado que había una confluencia de diversas poblaciones, hijos de migrantes japoneses, migrantes andinos, los nacidos en este lugar y población afroperuana; toda esta población estaba pendiente de un traslado por la ampliación del aeropuerto Jorge Chávez, el que no sabían cuando ocurría. Mas adelante el proyecto del curso se convirtió en un proyecto más sólido, desde las dudas, la inexperiencia, pero con el deseo de contar, a través de las propias voces de los pobladores, la vida en este lugar. Desde entonces supimos de la partida de Melchor, un anciano que en su juventud había trabajado en el servicio de la casa hacienda. Luego partió la Srta. Juanita, quien jamás perdió el porte ni la compostura aun estando en cuidados intensivos, también se fue Don Juan Yara, el hombre de semblante sereno. Ellos se fueron sin ver la real desaparición de ese lugar donde habían pasado sus vidas. 

La Sra. Rosa Dasilva me contó una vez recordando a Juan Yara, " el decía que el día que nos vayamos, todos vamos a hacer una gran fiesta". Hoy domingo 13 de enero de 2013 hay una fiesta en El Ayllu, pero no están ya todos sus pobladores, las chacras han desaparecido y son solo tierra seca, las paredes caídas de las pequeñas casas tienen la inscripción en azul que dice "MTC". Hoy toca una orquesta de salsa bajo el insoportable sol, algunos de los vecinos que ya se han mudado visitan El Ayllu para reencontrarse por última vez en este espacio. Hoy el santo del pueblo San Agustín, acompañado de Santa Rosa han hecho un recorrido de despedida por el pueblo, adelante iba el madero verde cargado por jóvenes mujeres, habían altares, alfombras de flores, bailó por última vez el atajo de negritos de la Sra. Maruja.
He visto al santo y a su gente recorrer las calles en tres momentos que no olvidaré nunca: el primero en una de sus fiestas tradicionales en agosto, saliendo de la misa y entregándose a la polvorientas calles entre sahumadores y vendedores de comida. El segundo, un recorrido recreado para la filmación del programa Costumbres, entonces parecía que el pueblo entero había enloquecido de emoción ante las cámaras, el santo recorrió las calles al compás de la banda y del jolgorio de la gente que llevaba el anda en un movimiento festivo que no había visto antes, casi, casi el Santo bailaba alegre porque saldría en televisión. El tercero, el día de hoy, el santo recorriendo casas derruidas, en ausencia de flores y vegetación en su recorrido final, hasta su rostro tieso de yeso antiguo parecía entristecido. 

Comienza una nueva vida para todos, aquella incertidumbre por la partida y los supuestos e historias sobre su destino, que oímos desde que llegamos han llegado a otro punto, a ese nuevo comienzo. La Sra. Norma Gálvez me decía hoy que los arboles frente a la casa hacienda están con semblante distinto, "uno ha florecido y el otro está seco".... así está San Agustín entre alegrías y nostalgias, entre adioses y nuevos rumbos. Ha llegado la hora de partir, ya este sitio no le pertenece más su gente, dentro de poco el cemento poblará el lugar para hospedar los hangares y las llantas de los aviones.

Oía mentar la hacienda San Agustín, es un libro que contiene historias de vida, testimonios sobre este lugar, la incertidumbre del desalojo, las costumbres del lugar y las que viajaron con la gente que se asentó en dicho lugar. Es un homenaje a la memoria, al recuerdo y la vida.

COMO LOS AVIONES A PUNTO DE DESPEGAR

Artículo publicado en La Sombra del Hombre, revista Documental del DIP (Documental Independiente Peruano)


Elizabeth Lino Cornejo


¿Y a dónde vamos a ir? ¿Y esa gente que no tiene nada y vive de la chacra? No quiero que llegue ese día. Ahora que estamos como los aviones a punto de despegar, se están preocupando más. Aun después del viaje se sigue sufriendo por la tierra, ella es todo y causa dolor. Estas son nuestras raíces. Nos despertamos cuando sale el sol y nos acostamos ya entrada la noche, así espero que siga siendo.

Juan Yara Shimabukuro, poblador de la ex hacienda San Agustín


Proyecto de ampliación del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez

El Aeropuerto Internacional Jorge Chávez ubicado en la Provincia Constitucional del Callao es el principal aeropuerto del Perú, ya que concentra la mayor parte de vuelos internacionales y nacionales del país. En los últimos años se han realizado significativos cambios en sus instalaciones, cambios contemplados dentro del plan de “modernización” del consorcio norteamericano-alemán: Lima Airport Partners (LAP). Consorcio a quien en noviembre del año 2001 el Estado Peruano le adjudicara el contrato de concesión por 30 años para la operación y ampliación del mencionado aeropuerto.

Para dicha ampliación el Estado Peruano, a través del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) deberá entregar de acuerdo al contrato de concesión con Lima Airport Parteners las 650 hectáreas colindantes al actual espacio del Jorge Chávez. La segunda pista de aterrizaje deberá tener 3500 metros de largo por 45 metros de ancho, igual al actual. En el interior del ampliado aeropuerto el consorcio planea un nuevo complejo del terminal, un centro comercial, un complejo de carga aérea y actividades industriales. Se ha mencionado en reiteradas oportunidades que el lento avance del cumplimiento de los acuerdos se debe a que el mayor “obstáculo” ha sido la materialización de la expropiación de tierras.




La Hacienda San Agustín

Estas tierras que se encuentran en proceso de expropiación y que el MTC deberá entregar a LAP para la construcción de la segunda pista de aterrizaje, están comprendidas en los terrenos donde se ubican las que fueran las haciendas: Bocanegra, Taboada y San Agustín. Dichos fundos al igual que los hoy desaparecidos y urbanizados Santa Rosa, Oquendo y Márquez se dedicaban al cultivo de azúcar y algodón hasta inicios del siglo XX. Hoy en la gran urbe estos espacios pueden ser ubicados ya no por su verdor y sus productivas tierras sino con los nombres de los asentamientos humanos Sarita Colonia y Juan Pablo II.

De las 650 hectáreas a expropiarse más del cincuenta por ciento pertenecen a la ex hacienda San Agustín (pueblo Joven el Ayllu) la que entre sus extensos campos de cultivo es habitada por aproximadamente 500 familias quienes subsisten básicamente del trabajo en dichos campos.

La hacienda San Agustín habría pertenecido durante la colonia a la orden religiosa de los agustinos, a finales del siglo XIX pasó a formar parte del patrimonio familiar de los Prado. Durante los años veinte las tierras fueron parceladas y arrendadas a peones a quienes llamaron yanacones. Los primeros trabajadores de las tierras en la Hacienda San Agustín procedían de la costa sur del Perú, sumándose a ellos inmigrantes japoneses y más tarde una gran masa de migrantes andinos. Fueron los japoneses quienes en su mayoría habrían arrendado las tierras convirtiéndose en yanacones, lo cual significó su ascenso social y económico dentro de San Agustín, más tarde muchos de ellos se convirtieron en dueños de las tierras. En los setentas los pobladores de San Agustín fundaron el pueblo joven el Ayllu para formalizar su pedido de derecho sobre las tierras que habitaban y que durante años habían trabajado.

Ya en el año 1958 con la construcción del Aeropuerto Internacional Jorge Chávez se dio una orden de expropiación y es desde el Gobierno de Manuel Prado que los terrenos de San Agustín fueron destinados para una posible ampliación del aeropuerto. Así durante la reforma agraria los problemas de la titulación de tierras se agudizaron ya que se contradecía con lo señalado en el gobierno de Manuel Prado.
Los pobladores actualmente se encuentran en calidad de “posesionarios” más no de propietarios, sólo un reducido número de ellos posee un título de propiedad. Lo cual a lo largo de todos estos años ha generado la incertidumbre respecto a los terrenos habitados y no les ha permitido formalizarse de manera alguna. El terreno expropiable está valuado en $100 millones y esto se ha convertido en lucha de intereses. Han regresado desde el pasado quienes antes de la reforma agraria habrían conformado la Sociedad Agrícola San Agustín y ahora reclaman su supuesto derecho sobre las tierras.

Se vive una crisis que suma el desconcierto generado en los pobladores por no poseer un título de propiedad, el irrisorio precio que pretenden pagarle por metro cuadrado a quienes sí lo poseen y la incertidumbre de su reubicación.




Desarrollo y modernización

El problema al que se enfrentan los pobladores de la ex hacienda San Agustín es una muestra del producto de intereses en los que está sumergido el país y del erróneo concepto de desarrollo que han manejado los sucesivos gobiernos. Un espacio del que pocos conocen de su existencia y de la problemática que rodea a este lugar.

En la ex hacienda San Agustín (Asentamiento Humano el Ayllu) conviven pobladores provenientes de diversos espacios geográficos de nuestro país y aun hijos de aquellos japoneses que un día encontraron refugio y subsistencia en estas tierras. Espacio que se ha construido, al igual que el Perú entero, de la riqueza aportada por las diferencias culturales y que ha sabido subsistir y sobrevivir a las carencias con dignidad. Cinco generaciones que se han sucedido una tras de otra sin ver crecer ni progresar a su comunidad.

Los niños y niñas de la ex hacienda San Agustín han crecido entre el polvo de sus calles y el hedor de la acequia que la atraviesa. Los mayores envejecen con el recuerdo de haberla conocido cuando otrora este lugar gozaba de los privilegios del Valle Bocanegra: el agua cristalina en un riachuelo donde podían pescar camarones.
Los pobladores de la ex hacienda San Agustín en todos estos años nunca han tenido siquiera los servicios básicos de agua, desagüe, alumbrado público, recojo de basura o transporte público. A la puerta de sus precarias viviendas se encuentran los cilindros que cada dos días se encarga de llenar el aguatero por un 1.50 soles.
La paradoja de la vida en este país en la que los gobiernos sólo han sabido entender desarrollo como la suma de cemento más ladrillo, es que tirarán abajo uno de los últimos pulmones verdes de la ciudad. Los campos de cultivo serán desaparecidos para dar paso a metros y metros de cemento donde nunca les interesó siquiera pavimentar un remedo de vereda donde puedan correr los niños. En el espacio de la desatendida escuelita que alberga un puñado de niños a quienes se les da una pésima educación, se construirá un centro comercial dentro de aquel aeropuerto que ofrecerá sus “bocadillos” y exquisiteces a precios meteóricos.

Las políticas de gobierno aplicadas en nuestro país dejan de lado las necesidades primarias de la población y lo que podría mejorar la salud pública si se potenciaran espacios naturales a favor del medio ambiente.

El crecimiento de riquezas no significa creación de bienestar, es esto lo que el poder hegemónico, el que decide que el “Perú avance”, no quiere entender. Hoy 500 familias de escasos recursos, con niños en edad escolar, con trabajos únicamente en estos campos de cultivo esperan en la incertidumbre por una reubicación prometida. Sin saber a ciencia cierta a que nuevos espacios y a que costo serán destinados, donde a demás tendrán que recomenzar nuevamente.

Años de vida y convivencia, una comunidad que bien pudo ser fortalecida y un espacio fértil aprovechado, serán desaparecidos en nombre del “progreso y desarrollo” basado en el crecimiento del capital. Cabe preguntarse ¿Realmente el Perú necesita esta nueva pista de aterrizaje, con todo lo que ello conlleva? Se construyen políticas públicas que sólo generan más pobres, sobre servilismos a sistemas que no solucionan problemas inmediatos de subsistencia. Se pretende dar una imagen falsa del país llenándola de inmensas moles de cemento olvidando la salud, el medio ambiente y el respeto por una vida digna.

El contexto en el que crecen los niños es un espacio lleno de carencias, viendo a todas horas del día pasar aviones a los que quizá jamás podrán subirse y aun así cuentan historias e imaginan viajes. Los mayores confunden sus conversaciones cuando son interrumpidas por el intenso sonido que hacen los aviones al aterrizar o despegar. Divididos por una pared que separa el resplandor de los brillantes pasadizos del aeropuerto y la imponencia del tamaño de los aviones con sus casas de madera a medio construir, aguardan temerosos el día en que esta caiga para comenzar con la desaparición de su historia construida a los largo de los años, porque se según entienden y cuentan los más pequeños “este es un lugar viejo al cual lo van a botar ya, porque quieren hacer más aeropuerto”.


Elizabeth Lino Cornejo. Con la tecnología de Blogger.